Música

Carta a sus majestades los Reyes Magos de Oriente…

Sí, estamos a horas que vengan sus majestades los Reyes Magos de Oriente… Y los esperamos con ansia, con emoción con… Dios mío, ¡que en casa somos republicanos! (y ateos, perdón por la expresión “Dios mío”). Pero vemos la carita de felicidad y desesperación ante la tan esperada llegada… y todos caemos en la tentación. Nos volvemos monárquicos por unas horas. Creemos en la dulce y pueril ilusión… Sé de uno que hoy le ha costado dormir. Y sé lo que ocurrirá mañana. Que se le hará el día larguísimo. Sé que despertará preguntando a qué hora llegan los Reyes. No habrá pasado ni diez minutos que lo volverá a preguntar… y así en un bucle infinito (que me lo conozco yo como si lo hubiera parido) hasta que hacia las 5 de la tarda decidamos desplazarnos a tomar nuestros puestos en la cabalgata… ¡Y suerte que aquí los pajes entregan los regalos en mano después del desfile de trajes brillantes!

Pero… ¿qué pasa con nosotros? Sí, nosotros, los adultos. Tú, y tú, y tú. ¿Ya habéis hecho la carta a los reyes?

Llegados a este punto (o a esta edad), creo que existen dos posibilidades:

1) No hago carta porque yo me compro lo que quiero en el momento en que quiero.

2) Substituyo la carta a los reyes por una lista de propósitos para el año que acabamos de estrenar.

Yo, personalmente, hago un mix de las 2. Llegados estas fechas me cuesta mucho pedir un regalo. La verdad es que en cuanto se me mete algo entre ceja y ceja, soy de pensarlo más bien poco. Si la economía me lo permite, voy a la tienda y lo compro.

Y cuanto a los propósitos… No soy de las que empiezan el año y se proponen dejar de fumar, ir más al gimnasio, aprender inglés y adelgazar… Ni fumo, ni me gusta el deporte, ni tengo tiempo para inglés y cuanto a adelgazar… unos 5 kilitos no me irían mal, pero sé que la voluntad se me fue de vacaciones sin billete de vuelta… así que mis propósitos no son de ese calibre. Más que propósitos podría llamarlos deseos…

¿Y qué deseo para este 2015? Pues una buena dosis de los típicos y tópicos: salud para toda la familia, trabajo, amor, que me toque la lotería… (qué bonito, casi me emociono…).

Pero yo necesito tiempo, diversión, kilos de risas, buen ambiente, largas charlas, momentos en familia, momentos con mi compañero de vida, momentos con mis amigos, cenas hasta las tantas de la noche en buena compañía, más lecturas, más costuras, que la música inunde mi vida, más conciertos, más noches frenéticas, quedarme sin voz ante música en directo, ver a Metallica…

Aixxxx… cojo aire. Sonrío. Pienso. Vuelvo a posar mis dedos sobre el teclado…

Si lo que deseo, a mis 32 años, no es nada material… ¿por qué la gente se empeña en que los niños tienen que vivir entre regalos materiales? No lo entiendo. No me entra en la cabeza. Y no hay manera de hacérselo entender a los que me rodean. ¿Os habéis parado a pensar en algún recuerdo de niñez? ¿Tiene éste algo que ver con el día en que os regalaron una u otra cosa? ¿O es más bien un abrazo, un paseo, el día en que os llevaron a…? No sé si me seguís en lo que quiero decir…

Éste texto no es más que un miscelánea más. Son las 2:32 de la madrugada y tenía ganas de escribir. Las ideas me llevan a otras, escribo sin orden ni concierto (sí chicos, justo lo que os digo que no debéis hacer en vuestras redacciones). Pero ¿qué más da?

¿El que se cumplan los deseos para el nuevo año tienen que ver con el habernos portado bien o mal? ¿Qué es el bien? ¿Qué es el mal? ¿Quién lo controla? ¿Quién concede los deseos? ¿De dónde venimos y hacia dónde vamos? (Uy, la última pregunta no vendría en este bloque de preguntas, sería más apropiada para un domingo a las seis de la mañana tras una noche de fiesta…).

Decimos a los niños que se deben portar bien para que los reyes les traigan sus regalos. ¿Hay niños malos? ¿O son sólo traviesos? ¿Educamos con la única recompensa de un regalo? ¿Un regalo debe de ser la única recompensa? Y algo que me preocupa… ¿qué puede pensar la cabecita de un niño sobre eso de que “los reyes lo saben todo”? ¿Debemos seguir educando bajo el miedo y las amenazas?

Yo soy la primera que estos días de falta de rutinas y obligaciones, mi peque mayor, que siempre es un sol, tiene momentos de “pérdida de control” y no siempre se comporta como nos gusta a los mayores que haga… y recurrimos a la frase socorrida de estos días: “Uy, mira como te estás portando y los reyes lo ven todo…”. Y él está preocupado porque no sabe cómo le pueden ver incluso en casa. Creo que está algo asustado porque su mente va un paso más allá.

¿Tiene algo que ver con el miedo que nos inculca la religión? ¿Miedo a los fantasmas? ¿Pórtate bien incluso en la intimidad porque Dios está en todas partes? Incluso cuando te duchas, cuando estás en la intimidad de tus sábanas… ¿Actuaríamos de la misma manera si supiéramos que Dios o algún fantasma a lo Ghost puediera ver todo TODO lo que hacemos?

En fin… muchas, muchísimas preguntas abiertas… Todo un año por delante. Deseos en el aire. Propósitos. Sueños.

Y mañana vienen los Reyes. Cargaditos de regalos. Caras de ilusión. Y una pregunta acompañará, como ya he explicado, mi día. ¿A qué hora llegan? ¿Tardarán mucho? ¿Y qué hora es? ¿Falta mucho?

Anuncios

Gamma Ray again… Barcelona, 3 de abril de 2014

Pasó el esperado 3 de abril de 2014, día en que vería a Gamma Ray por décima vez y a Kai Hansen por undécima… Y como era de esperar… ¡¡¡¡fue GENIAL!!!!

Para variar, y como si de ir a Manresa con Labanda se tratase, llovía. Viene siendo ya un habitual cuando se va de concierto, y más si es de Gamma Ray. El único inconveniente fue la gran caravana de coches que nos hizo retrasar más de lo esperado y entrar en la sala justo cuando los Rhapsody habían acabado…

Ventajas: Gran compañía.

Por suerte, veríamos a Gamma Ray empezar, desde nuestro sitio privilegiado, bien cerca de ellos y sin apretones de los de detrás.

IMG_1802

Henjo, Dirk, Michael, Kai… todos allí, frente a nosotros, dándolo todo tras su Welcome… Kilitos de más, tatuaje nuevo y pelo artificial en Kai, pero no por ello menos simpatía y entrega. Y es que ellos son así. Demuestran en todo momento su agradecimiento. No van de prepotentes, de divos, de stars… Son los Gamma, aquellos chicos que hace mucho salieron de Hamburgo con intención de crear buena música, de perpetuar el Power Metal, de hacer vibrar a quien les escuche… Objetivo conseguido. Un público tan entregado como ellos. Saltos, coros, gritos, manos alzadas, sonrisas, entusiasmo, coleguismo, caras conocidas, heavy metal, power metal, to the metal… Empire of the Undead…

IMG_1803 IMG_1800

Avalon, Heaven can wait, Hellbent, Tribute to the past, I want out, Pale rider, Time for deliverance, Blood Religion, Master of confusion, Empire of the undead, Rebellion in dramland, Land of the free, Man on a mission, To the metal, Send me a sign… Solo de batería. El Golpe. De la expectación, la euforia a la despedida. Wellcome Barcelona!!!! See you soon Barcelona… Vacío. Adios…

Pero no es un adios definitivo, es un hasta ahora. En un rato, en la puerta trasera, más expectación, nervios, sonrisas, abrazos, besos… Lástima no dominar más inglés. Dispuestos a charlar con sus fans, sin prisas, con alegría…

Kai my God.

IMG_1811 IMG_1812

Mis alumnos y otras reflexiones

He prometido a mis alumnos del 3.1 que escribiría un texto sobre ellos y lo publicaría en mi blog personal… Y aquí estoy, un montón de días después de la promesa, ante la pantalla del ordenador, con el terrible pánico a la página en blanco… ¿Y por qué habré sido yo tan bocazas? Ahora me siento como ellos, tal y como ellos se deben de sentir cuando les mando alguna redacción sobre el tema X. Pero si ellos se espabilan para presentarme algo decente, lo mismo tendré que hacer yo.

Así que vamos a ello.

Pero ¿qué escribir? Son ya 8 cursos los que llevo a las espaldas como profesora de secundaria. Profe de caste. Y 8 cursos dan para muchas anécdotas, muchos momentos, muchas situaciones. Risas, estrés, enfados, carcajadas, confidencias, secretos y confesiones. Pero sobre todo, enseñanzas. No me refiero solo a las “lecciones” que yo les pueda explicar. No sé hasta qué punto mis enseñanzas sobre los sintagmas nominales, las oraciones subordinadas sustantivas, la narración o la literatura del Barroco puede calar en ellos. Pero ellos sí me dan enseñanzas de vida. Me gusta ver el mundo a través de sus ojos. Sentir el tiempo a través de su edad. Palpar la vida a través de sus experiencias. Vivir durante una media de 6 horas al día anclada a los 15 años no está nada mal. Ojalá nunca pierda esa perspectiva, porque supondrá que les pierdo a ellos. Me gusta vivir en consonancia con su adolescencia. Que no me sientan “mayor”, alejada de sus preocupaciones. Siento empatía hacia ellos.

Recuerdo perfectamente mi primera clase, en el grupo 1ºC del IES Pablo R. Picasso de Barcelona. ¡Menudo curso! Pero de allí me fui con un buen rodaje hecho y una mochila repleta de anécdotas que espero no olvidar nunca. ¡Menudos personajillos aquellos! No voy a negar que los inicios no fueron fáciles, pero logré estar en sintonía con ellos. Y aunque seguramente no aprendieran mucha cosa sobre lengua, me dejaron un gran recuerdo. Recuerdo grande como los compañeros que allí me acompañaron. Allí aprendí que por el camino encontraría grandes profesionales al lado de los cuales aprendería muchísimo. Gran gente los del Picasso.

Para variar, me voy por las ramas. Después del Picasso vino mi centro actual, MI instituto. Y es que al Pla de les Moreres me lo siento muy mío. Mi instituto de ESO y Bachillerato, y mi instituto centro de trabajo. Allí me he formado como alumna y profesora. Grandiosos compañeros a los que quiero un montón. De los que aprendo cada día. Algunos fueron en su día mis profes. ¿Quién nos iba a decir que ahora serían mis colegas? Con ellos no solo comparto grupos. Comparto mis días, charlas, confidencias, amistad, desayunos, risas, libros, películas, conciertos, series… Somos una pequeña gran familia.

¿Qué sería el instituto sin esos pequeños grandes diablillos que lo habitan? Nada. A ellos nos debemos. A ellos les dedicamos horas y horas… Bolígrafos rojos a mansalva también.

No sé en qué momento decidí hacerme profesora. Creo recordar que desde bien pequeñita ya jugaba con mi pizarra a hacer de maestra. Supongo que algo habitual en la infancia. Pero según iba creciendo mi deseo por enseñar aumentaba.

Tuve mis momentos de duda, en los que mi “vocación” cambió. ¿Sería pediatra? ¿Sería abogada? ¿Sería criminóloga? Pero cierto profesor de lengua castellana (actual compañero mío, por cierto) sin él saberlo seguramente, me iluminó. Me mostró el camino. Yo quería ser como él. Quería conseguir que algún alumno captara mi atención como él conseguía conmigo. Me mostró su pasión por la lengua y por la literatura sin siquiera decirnos que él las amaba. De él aprendí. Después vinieron unos cuantos más que me allanaron el camino. Unos para bien, y otros para mal. No nos engañemos, ¡hay profesores de todo tipo!

Al fin me decidí por la Filología Hispánica y por el camino me encontré compañeros y profesores excepcionales. Y como os digo, acabé cerrando el ciclo volviendo a mi nido, a mi instituto.

Todos los alumnos dejan una marca en mí. De todos me llevo algún recuerdo, a pesar de que haya alguno del que empiezo a no recordar el nombre. Otros nombres me quedarán grabados a fuego para siempre. La primera generación de alumnos la recuerdo con especial cariño. Seis años de sus vidas aguantando mis clases y mis charlas sobre lengua y sobre vida. Pobrecillos. ¿Pero sabéis con qué me quedo? Que siempre que me ven, me vienen a saludar con una gran sonrisa. Me escriben de tanto en tanto por el Facebook, ya sea en el muro o por privado. Recibo mails de ellos en los que me explican sus peripecias vitales. Y como decía más arriba, no sé si recordarán los tipos de morfemas dependientes derivativos, pero me recuerdan con cariño. Igual que yo a ellos.

Detrás de ellos van ya 2 generaciones más. Con la penúltima pudimos hablar muchísimo sobre música. Sobre heavy. Y hasta los que eran aférrimos seguidores del reggeton y del hardcore, acabaron escuchando con una sonrisa los acordes de Gamma Ray. Respeto. Aprendieron respeto, eso seguro. Miles de confidencias me llevo de ellos.

Y de esta última generación, de mis “terceros”… ¿qué digo? ¡Ay de mí! ¡Ay infelice! ¡Qué manera de empezar! Reincorporarme con el curso empezado ha sido duro para mí. Ellos no lo han puesto nada fácil. Su fama les precedía, y en un principio, hicieron honor a todo lo que había oído. Casi acaban con mi paciencia de santa. Pusieron a prueba mis cuerdas vocales. Frialdad. Es lo que recibí de ellos en las primeras clases. Pero ahora, casi 4 meses después, creo que puedo decir que las cosas han cambiado. Es imposible conseguir en poco más de 3 meses la confianza creada en 2 ó 6 cursos… Pero como se suele decir en catalán, “de mica en mica s’omple la pica”. Ya voy viendo sonrisas. Ya me explican sus preocupaciones. Ya comparten sus alegrías. Ya hemos empezado poco a poco el adiestramiento auditivo verso al heavy. Poc a poc.

Y fue en una clase de confidencias con el 3.1, en la que a parte de hacer clase me pidieron desahogarse, que después de mucho reír y casi llorar. Después de enfadarse y recapacitar, supieron de la existencia de este mi humilde blog. Y quisieron que escribiera sobre ellos.

Ahora que voy acabando me doy cuenta que este texto no es lo que yo pretendía en un principio, ni tampoco lo que ellos esperan. Pero “ojú” que a gustito me he quedado explicando todo esto. Esta ha sido mi autoterapia. Mi autoafirmación. Adoro ser profe. Hoy por hoy, y espero que mis sentimientos no cambien, no me gustaría ejercer de ninguna otra profesión. Quiero seguir con mis adolescentes, codo con codo, palabra tras palabra, redacción tras redacción. Aportación mutua.

No quiero despedir esta entrada sin nombrar algunos de los nombres que han pasado por mi mente mientras este escrito ha brotado de mí. Que conste que el orden de los factores no es determinante. A casi todos los aprecio por igual, ya sabéis que algunos habéis sido de mis preferidos y a otros os he tenido mucha manía 😉 Tampoco son todos los que están ni están todos los que son.

Noelia, Álex, Bea, Dani, Oualid, Kevin, Mónica, Ana, Sara, Joaquín, Amós, Irene, Víctor, Illya, Adrián, María, Nerea, Jenny, Toni, Oriol, Soufian, Núria, Sandra, David, Fiamma, Claudia, Eric, Abel, Lina, Anouk, Raquel, Laura, Míriam, Patricia, Yoscar, Ivet, Laia, Raúl…

Nuevo año… nuevos propósitos, nuevas ilusiones

Estos últimos días al chafardear en Facebook me he dado cuenta el montón de propósitos que se suele hacer la gente una vez acaba el año. Nunca me lo había planteado, la verdad. Creo que cuando te planteas algo en tu vida no debes esperar a una fecha concreta para hacerlo, sino que debes ponerte a ello inmediatamente.

Pero ya que la gente lo hace, voy a hacer este intento de “proposicionarme” propósitos para este nuevo año que acabamos de empezar.

Bien, ¿qué pedir al 2014? Creo que lo primero en lo que pienso al hacerme esta pregunta es en mi familia. Quiero pasar el máximo tiempo posible junto a ella, junto a mis hijos y mi marido en concreto. Pero tiempo de calidad. Besos y abrazos. Palabras bonitas. Juegos. Mis hijos me proporcionan una gran dosis diaria de alegría. Nunca había sonreído tanto como hasta ahora. Desde hace 3 años y 7 meses sonrío absolutamente todos los días. No estoy segura de haberlo hecho antes… creo que no. Creo que podían haber días en los que no sonreía. Eso no significa que no fuera feliz. Vivía de manera diferente. Ahora sí, tengo motivos para ser la mujer más feliz del mundo.

También me propongo seguir explotando la creatividad. Escribir, manualidades, costura… Intentaré aprovechar ratos libres para ir haciendo cositas.

Leer, leer y leer. Estoy recuperando de nuevo las ganas de leer. Cuando acabé la carrera de Filología me quedó una especie de vacío y perdí un poco las ganas de leer. No sé por qué, la verdad. Ningún hecho en concreto. Pero últimamente voy cogiendo el ritmo y procuro leer antes de ir a dormir (si es que no estoy demasiado exhausta) y algún rato que me regalan mis pequeñines.

Música. No voy hacer el propósito de volver a hacer clases de guitarra porque no tengo tiempo material. Pero sí seguiré escuchando música. Música heavy por supuesto. Y si es power metal, mejor que mejor. Sí me propongo a ir a todos los conciertos que mi economía y mis deberes familiares me permitan. Así de entrada, de los conciertos programados, espero poder ir a Gamma Ray+Rhapsody of Fire, Freedom Call, Primal Fear+UDO, Turisas y Sonata Artica. Ya veremos de estos cuáles acaban cayendo… Gamma Ray no me puedo permitir perdérmelo… El señor Hansen no me lo perdonaría… ni yo, claro 🙂

Atardecer en la playa

Hoy he estado en la playa, por la tarde, recargando pilas. Me gusta el primer día de playa de la temporada: es un baño purificador, y después, estar en contacto con la arena, con los rayos del sol calentando en mi espalda, con los ojos cerrados y escuchando la brisa y las olas del mar. El rumor de los niños divirtiéndose y el olor a salitre. Me gusta. Y más si es al atardecer… Ver como poco a poco el sol se va alejando y colorea el cielo de anaranjado…

Pero hoy, mientras cumplía mi ritual de cada año, he sentido una sensación muy diferente. Algunos pensamientos han venido a mi mente mientras veía a mis dos tesoros haciendo una gran fortaleza de arena en la orilla. Cómo han cambiado las cosas. Recuerdo perfectamente cuando iba a la playa con mis padres. Yo también hacía castillitos de arena, corría por la orilla, pisaba las toallas de los demás mientras jugaba al pilla-pilla con mi hermana, y siempre había gente tomando el sol, gente aburrida, según yo pensaba. ¿Cómo podían estar en la playa sin jugar, tostándose al sol?

Después llegó la época en la que ya podía ir sola con mis amigos a la playa. No nos podía faltar la nevera portatil bien llena y el radio-cassete con la cinta de los Maiden. No nos ponían demasiada buena cara los de alrededor… Llegábamos de negro riguroso y con ganas de pasarlo genial. Jugar con las palas, a futbol, a volei… música de la buena y buena compañía.

Empezó la universidad y algunas cosas cambiaron también. Entonces fue cuando llegó el momento de estar en la playa torrándome, con un libro, y un escueto chapuzón. Eso era suficiente para pasar una agradable tarde.

Pero desde el 2010 las cosas cambiaron. El primer baño del 2010 fue con un barrigón enorme. Mi chiquitín estaba a punto de nacer. Aquel día supe que nunca más ir a la playa sería igual. De hecho, no sólo el ir a la playa, nada o casi nada es igual. Ser madre cambia la vida. Tus propias preocupaciones pasan a segundo plano y esa pequeña personita pasa a ser tu centro de atención. Para nada me estoy quejando, me encanta ser madre. Es lo mejor que me ha pasado nunca. No entiendo cómo puede haber madres que no aman a sus hijos y no los tratan como merecen. Es un sentimiento instintivo, animal, visceral, superior a cualquier cosa.

Miras a tu chiquitín a los ojos y ves tu propia infancia en ellos. Y eso te lleva a pensar también en cómo será su niñez, su adolescencia, su adultez… Imaginar su adolescencia asusta, al menos a mí. Cada año me entrevisto con muchos padres de adolescentes y veo sus preocupaciones. A veces con razón. Eso me hace recordar también mi adolescencia. No considero que fuese una adolescencia dura ni mucho menos, y tampoco creo que se lo hiciera pasar demasiado mal a mis padres. Pero sí tengo que admitir que es una época de altibajos constantes. Los sentimientos se precipitan como en una montaña rusa y una sensación de vértigo te invade.

Recuerdo mis años de instituto y la banda sonora que los acompañó. Estos días algunas de esas canciones vienen a mis oídos y me hacen recordar imágenes y olores de aquellos días. Momentos buenos y momentos malos. Para ello está la música, ¿no? Para acompañarnos en todos aquellos momentos. Me decían que la música heavy sería algo pasajero, que me acabaría cansando de ella… qué gran error, cuán equivocados estaban. A punto de cumplir los 30 y todavía es la banda sonora que suena en la película de mi vida.

Deben de ser los sentimientos que en los últimos días llevo a flor de piel, los recuerdos y la música lo que me ha llevado a formar este cóctel de sensaciones que ha explosionado esta tarde en la playa, viendo atardecer, viendo a mis amores jugar en la orilla, viéndome a mí jugar en la playa con mi padre…

Conciertos

16 de mayo de 2012: Día esperado desde hace muchos: ¡Concierto! Y conciertos de nivel: UDO, Blind Guardian y Judas Priest. ¡Menudo cartel! He ido a festivales bastante más flojillos.

Y hace un rato, hablando con compis sobre conciertos, he estado recordando la larga lista de conciertos a los que he ido…

El primer concierto importante lo tengo muy guardado en la retina: Iron Maiden + Megadeth. 25 de septiembre de 1999.

Convencer a mis padres para que me dejaran ir fue bastante duro. Las negociaciones fueron largas pero al fin lo conseguí, aunque con ciertas condiciones: ellos me llevaban y me recogían a la entrada. Recuerdo perfectamente los nervios de aquel día, la ropa que llevé, cómo pasé la tarde, las sensaciones de antes de entrar, las sensaciones estando dentro… y el vacío al acabar. También fue curioso lo que vi de Megadeth: M….th. Fue la primera vez que me di cuenta que los heavys son bastante más altos que yo, que en un concierto se está bastante apretado, que las melenas con el momento de rotación se pueden meter en bocas agenas, y que las pulseras de pinchos pueden llegar a ser molestas… ¡¡¡¿¿¿Y lo bien que me lo pasé???!!! La emoción que sentí cuando aparecieron los Maiden fue inexplicable. Mariposas en el estómago. Lágrimas en los ojos. Se podría considerar que con 17 años era algo normal… pero no me avergüenzo al admitir que hoy día me sigue pasando. Sigo disfrutando como una niña, como una adolescente. Y no, no son Justin Bieber. Son de la edad de mi padre, nada agraciados. Y grito como una histérica y salto y salto y bailo y bailo…

Después de ese concierto han seguido muchos más: más Iron Maiden, unos cuantos conciertos de Blind Guardian, otro montón de mis Gamma Ray, Helloween, EdGuy, Motorhead, Kiss, Judas Priest, Turisas, Dragonforce, Axxis, Manowar, Freedom Call, Primal Fear, Stratovarius, Europe, Dio, Saxon, Gotthard…

Seguro que me dejo muchos.

De todos los momentos especiales en conciertos me quedo con 2, ambos con Gamma Ray:

El primer “momentazo conciertil” fue el 31 de octubre 2002, en uno de mis primeros conciertos de Gamma Ray. Fue un concierto sensacional. Estuve todo el rato en la misma valla, viéndolos bien cerquita, hasta que a mitad del evento, el señor Henjo me tira una púa. Soy bajita. Los heavys son bastante más altos que yo. Soy muy torpe. Y por lo visto, los heavys son bastante más hábiles que yo. La púa fue a parar a manos de otros. Segundo intento. Más de lo mismo. Mis manos ni la rozaron. Finalmente, Henjo bajó el escalón que llegaba hasta la valla, me coge la mano, me la abre, pone una púa en la palma, y me la cierra. ¡¡¡¡Detallazo!!!! Parecía que nada mejor pudiera suceder. Pues no, al acabar la actuación empezaron a lanzar rosas. Y Mr. Hansen tiró una que yo cogí. Felicidad completa.

El segundo fue el 14 de febrero de 2010. Yo estaba embarazada de Ahren. Concierto de Gamma Ray en la sala Apolo. Fui dispuesta a no irme de allí hasta conseguir hacerme una foto con Kai Hansen. Y lo conseguí. El concierto fue muy bien, repertorio extraordinario y desde una posicióon privilegiada. Esta vez no podía estar en el mogollón o en la valla como a mí me gusta porque Ahren podía correr peligro, así que los estuvimos viendo desde el lateral, tranquilitos. Varias miradas de Kai y Henjo hacia mí. Yo feliz. Y al acabar el concierto empezamos a rodear todo el recinto hasta saber por qué puerta saldrían. Había poca gente esperando, así que sería más fácil conseguir mi objetivo.

La situación fue muy divertida, porque primero salieron los primeros teloneros. Un grupo de italianos jovencitos. Uno iba borracho como una cuba y no se aguantaba de pie. De hecho, unos cuantos fans que esperaban a los Gamma eran los que lo sujetaban para que no se cayera. Venga tambalearse y venga vomitar. Sus compis de grupo, unos “guaperas total” que estaban con chicas. De seguida salieron también Freedom Call. Pasaron bastante desapercibidos. Todos esperábamos a Gamma Ray. Algunos nos hicimos fotos con ellos. Yo con Chris. Muy humildes y comprensivos. Sabían que ese día ellos no eran los protagonistas. Quizá algunos no sabían ni quién eran. Lástima. Gran grupo con mucho futuro por delante. Al cabo de un rato ocurre lo que hacía tanto tiempo esperaba. Gamma Ray estaban ante nosotros. Sería por las hormonas del embarazo pero yo temblaba. Estaba a punto de conseguir mi sueño. Kai Hansen estaba justo en frente de mí. Me miraba a mí. Yo lo único que pude decir fue: Oh my god, i’m dreaming! Y él sin pensárselo dos veces me abrazó. No me lo podía creer. Realmente parecía un sueño. No podía ser que mi sueño se cumpliera y fuera superado con creces. Yo me conformaba con un autógrafo, con una foto. Un abrazo era demasiado. Un abrazo sincero, real. Cuando se dio cuenta de mi barriga, ¡no dudó ni un segundo en firmarme un autógrafo en ella! Qué suertudo mi Ahren. No había nacido y ya había conseguido los que muchos deseaban, ¡un autógrafo de Kai! El resto del grupo se portaron fenomenal con todos los fans que estábamos allí. Besos, abrazos, fotos, autógrafos. Siempre con total humildad, con una sonrisa en el rostro. Se agradecen esas muestras de afecto a su público. Será algo que nunca podré olvidar.

Retomo el relato después de unos cuantos días. Ya estamos a 21 de mayo y el concierto/festival de UDO, Blind Guardian y Judas Priest ya ha acabado.

Haré una valoración breve.

UDO muy bien pero lo encontré bastante mayor y cascado. Blind Guardian insuperables. De todos los conciertos de Blind Guardian a los que he ido, sin duda el mejor. El mejor sonido. La vez que mejor han llenado el escenario. Voz excepcional. Y repertorio muy acertado. El suelo temblaba al son de Imaginations from the other side. Y el público bribó con Mirror mirror. Nada más que decir.

Sobre Judas Priest sí hay más que comentar. En primer lugar estuvimos valorando parecidos razonables sobre Rob Halford y llegamos a las siguientes conclusiones:

Rob Halford camina y se mueve por el escenario como Raphael.

Rob Halford tiene cierto parecido con Mr. Proper.

Rob Halford se cambió de vestuario en cada canción, como si se tratase de Noche de fiesta o un especial de Fin de año de la 1.

A pesar de ello, el espectáculo fue eso, un espectáculo. Luces, fuego, efectos, Harley Davidson y buen heavy metal. El público entregadísimo, y el repertorio muy bien escogido, sobre todo al final. Me gustó mucho.

Una mención especial merece el guitarrista de Judas. Un chavalito jovencito, rubito, guapito y muy creidito. Sí, como bien dijo mi marido, un Sawyer guitarrero. Tocaba genial, pero también se creía un semidiós. Tirando besos, haciéndose mirar, pidiendo al público que le escucharan… Sin duda después del concierto estuvo bien entretenido con alguna fémina…

Y bien, hasta aquí mi balance sobre conciertos. El próximo a la vista en principio es el de UNISONIC. Kai Hansen y Michael Kiske juntos en un mismo escenario de nuevo. Dos de los grandes dioses del powermetal actuarán ante mis ojos y no me lo pienso perder. Habrá crónica seguro si es que no me da un algo antes al verlos juntos. ¿Conseguiré hacerme una foto con ambos?