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Carta a sus majestades los Reyes Magos de Oriente…

Sí, estamos a horas que vengan sus majestades los Reyes Magos de Oriente… Y los esperamos con ansia, con emoción con… Dios mío, ¡que en casa somos republicanos! (y ateos, perdón por la expresión “Dios mío”). Pero vemos la carita de felicidad y desesperación ante la tan esperada llegada… y todos caemos en la tentación. Nos volvemos monárquicos por unas horas. Creemos en la dulce y pueril ilusión… Sé de uno que hoy le ha costado dormir. Y sé lo que ocurrirá mañana. Que se le hará el día larguísimo. Sé que despertará preguntando a qué hora llegan los Reyes. No habrá pasado ni diez minutos que lo volverá a preguntar… y así en un bucle infinito (que me lo conozco yo como si lo hubiera parido) hasta que hacia las 5 de la tarda decidamos desplazarnos a tomar nuestros puestos en la cabalgata… ¡Y suerte que aquí los pajes entregan los regalos en mano después del desfile de trajes brillantes!

Pero… ¿qué pasa con nosotros? Sí, nosotros, los adultos. Tú, y tú, y tú. ¿Ya habéis hecho la carta a los reyes?

Llegados a este punto (o a esta edad), creo que existen dos posibilidades:

1) No hago carta porque yo me compro lo que quiero en el momento en que quiero.

2) Substituyo la carta a los reyes por una lista de propósitos para el año que acabamos de estrenar.

Yo, personalmente, hago un mix de las 2. Llegados estas fechas me cuesta mucho pedir un regalo. La verdad es que en cuanto se me mete algo entre ceja y ceja, soy de pensarlo más bien poco. Si la economía me lo permite, voy a la tienda y lo compro.

Y cuanto a los propósitos… No soy de las que empiezan el año y se proponen dejar de fumar, ir más al gimnasio, aprender inglés y adelgazar… Ni fumo, ni me gusta el deporte, ni tengo tiempo para inglés y cuanto a adelgazar… unos 5 kilitos no me irían mal, pero sé que la voluntad se me fue de vacaciones sin billete de vuelta… así que mis propósitos no son de ese calibre. Más que propósitos podría llamarlos deseos…

¿Y qué deseo para este 2015? Pues una buena dosis de los típicos y tópicos: salud para toda la familia, trabajo, amor, que me toque la lotería… (qué bonito, casi me emociono…).

Pero yo necesito tiempo, diversión, kilos de risas, buen ambiente, largas charlas, momentos en familia, momentos con mi compañero de vida, momentos con mis amigos, cenas hasta las tantas de la noche en buena compañía, más lecturas, más costuras, que la música inunde mi vida, más conciertos, más noches frenéticas, quedarme sin voz ante música en directo, ver a Metallica…

Aixxxx… cojo aire. Sonrío. Pienso. Vuelvo a posar mis dedos sobre el teclado…

Si lo que deseo, a mis 32 años, no es nada material… ¿por qué la gente se empeña en que los niños tienen que vivir entre regalos materiales? No lo entiendo. No me entra en la cabeza. Y no hay manera de hacérselo entender a los que me rodean. ¿Os habéis parado a pensar en algún recuerdo de niñez? ¿Tiene éste algo que ver con el día en que os regalaron una u otra cosa? ¿O es más bien un abrazo, un paseo, el día en que os llevaron a…? No sé si me seguís en lo que quiero decir…

Éste texto no es más que un miscelánea más. Son las 2:32 de la madrugada y tenía ganas de escribir. Las ideas me llevan a otras, escribo sin orden ni concierto (sí chicos, justo lo que os digo que no debéis hacer en vuestras redacciones). Pero ¿qué más da?

¿El que se cumplan los deseos para el nuevo año tienen que ver con el habernos portado bien o mal? ¿Qué es el bien? ¿Qué es el mal? ¿Quién lo controla? ¿Quién concede los deseos? ¿De dónde venimos y hacia dónde vamos? (Uy, la última pregunta no vendría en este bloque de preguntas, sería más apropiada para un domingo a las seis de la mañana tras una noche de fiesta…).

Decimos a los niños que se deben portar bien para que los reyes les traigan sus regalos. ¿Hay niños malos? ¿O son sólo traviesos? ¿Educamos con la única recompensa de un regalo? ¿Un regalo debe de ser la única recompensa? Y algo que me preocupa… ¿qué puede pensar la cabecita de un niño sobre eso de que “los reyes lo saben todo”? ¿Debemos seguir educando bajo el miedo y las amenazas?

Yo soy la primera que estos días de falta de rutinas y obligaciones, mi peque mayor, que siempre es un sol, tiene momentos de “pérdida de control” y no siempre se comporta como nos gusta a los mayores que haga… y recurrimos a la frase socorrida de estos días: “Uy, mira como te estás portando y los reyes lo ven todo…”. Y él está preocupado porque no sabe cómo le pueden ver incluso en casa. Creo que está algo asustado porque su mente va un paso más allá.

¿Tiene algo que ver con el miedo que nos inculca la religión? ¿Miedo a los fantasmas? ¿Pórtate bien incluso en la intimidad porque Dios está en todas partes? Incluso cuando te duchas, cuando estás en la intimidad de tus sábanas… ¿Actuaríamos de la misma manera si supiéramos que Dios o algún fantasma a lo Ghost puediera ver todo TODO lo que hacemos?

En fin… muchas, muchísimas preguntas abiertas… Todo un año por delante. Deseos en el aire. Propósitos. Sueños.

Y mañana vienen los Reyes. Cargaditos de regalos. Caras de ilusión. Y una pregunta acompañará, como ya he explicado, mi día. ¿A qué hora llegan? ¿Tardarán mucho? ¿Y qué hora es? ¿Falta mucho?