Maldito karma: reflexiones

Hace un rato que he acabado de leer la novela de David Safier, Maldito karma, y he considerado que bien merece un apunte de crítica literaria veraniega; es decir, no pienso ponerme para nada en plan filóloga plasta, sino que voy a dar mi opinión.

Ya hace algún tiempo lo había visto en librerías y en ránkings de libros más leídos, pero nunca le había prestado atención. Hasta que hace pocos días, sin recordar ahora mismo cómo vino al caso, mi amigo Marc me comentó que lo estaba leyendo y que le estaba gustando, que era divertido. Así que cómo no encontraba (y sigo sin encontrar) la novela que llevo pendiente de leer desde hace dos veranos, Et donaré la terra, de Chufo Llórens, me decidí a ir hasta la biblioteca a buscarlo.

Ha sido una novelita de verano, refrescante, divertida, y que, además, da que pensar. Ingredientes que combinados están muy bien. Hacía ya una buena temporada que no leía un libro en tan sólo 3 días. La falta de tiempo colaboraba en ello, pero también el no encontrar una novela que reuniera todos los requisitos para cada ocasión.

Sabéis que soy muy friki y que me encanta leer clásicos hispánicos, y si son de unos siglos atrás, mejor. Pero ello requiere tiempo y ganas. No puedes empezar a leer a Galdós, a Quevedo, a Cervantes, a Clarín o a cualquier colega de ellos si no dispones de tiempo, concentración y una buena dosis de ganas. Así que últimamente, a mis admirados les leo lo justo y necesario, más que nada por exigencias del instituto, muy a mi pesar.

Algo que nunca falla es leer a Carlos Ruiz Zafón, mi escritor vivo preferido. Tiene 7 novelas publicadas y por supuesto, todas ellas leídas según han salido a la venta. Y es que leer a Zafón siempre me reconforta, sé que es placer asegurado en la lectura. A pesar de mi falta de tiempo, consigue engancharme y evadirme, y meterme en las calles de Barcelona con una fuerza única y mágica. Pocos escritores consiguen tal efecto en mí. Desde que leí con 14 años El príncipe de la niebla, supe que se trataba de un escritor que llegaría muy lejos. Por el momento, mi profecía se cumple. Sé que en unos años logrará estar en los libros de literatura.

Como para variar me estoy andando por las ramas, vamos al tema que da título a esta nueva entrada: Maldito Karma.

Siempre que empiezo a leer un nuevo libro, primeramente pienso en qué me intenta decir el título. La verdad es que Maldito karma me evocaba la serie Me llamo Earl, y eso me animaba mucho a leer. La primera línea de una novela también es muy importante; de hecho, son las palabras más importantes de una novela. Puede hacer que te enganche desde el primer momento como aventurar que poco tiene que aportar.

El inicio de la novela es el siguiente: “El día de mi muerte no tuvo ninguna gracia”. Interesante. Por un lado, con puro estilo a lo García Márquez y su Crónica de una muerte anunciada, la novela ya anticipa que el o la protagonista mueren. Eso es una ventaja para las personas que tienen la tendencia de mirar el final para saber cómo acaba. Si ya sabes de antemano que el protagonista muere, el interés se centra en saber todo el proceso que le lleva a la muerte, y todos los clásicos interrogantes del qué, quién, cómo, cuándo, dónde y por qué.

Pero con lo de “El día de mi muerte no tuvo ninguna gracia”, también se presagian más cosas. Está escrito en primera persona. ¿Cómo puede una persona hablar del día de su propia muerte? Curioso. Hay que seguir leyendo.

Según van pasando las líneas y las páginas, todo cobra sentido y el humor te puede llegar a envolver. El tema de la reencarnación es algo que nunca me ha preocupado. Tampoco el del buen o mal karma. Pero leyendo la novela, viendo cómo Kim se convierte en  hormiga y otros seres según acumulaba buen o mal karma, me ha hecho crear reflexiones totalmente estúpidas, sin sentido, reflexiones veraniegas también, de esas que te haces cuando realmente no tienes nada importante que pensar ni por la que preocuparte… ¿Estaré yo acumulando buen karma? ¿Habré hecho mal sin saber a quién ni por qué? ¿Habrá alguien reencarnado en mi cuerpo? ¿En qué me reencarnaré después de mi muerte? Sólo se me venía algo a la cabeza: Buda, no quiero ser ni serpiente ni “Guancho”… 😉

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s