Podría usted ir al infierno

Sergi y yo nos hemos presentado a la edición de este año del concurso literario de cuentos de Vilanova, y como era de esperar, no hemos ganado. Pero aquí están los cuentos. ¡El de Sergi es genial!

PODRÍA USTED IR AL INFIERNO

Querido Lem, si estás leyendo esto significa  que he muerto y que mi proyecto ha tenido éxito. ¡Lo conseguí!

 Hay tantas cosas que tengo que contarte que no sé ni por dónde empezar. Antes de nada, acuérdate que para contestarme tienes que poner el regulador en 5.78 HG4 e indicar la fecha y la hora en la que me estás contestando. Haz una prueba y así sabré que realmente funciona.

Esto es increíble, aunque un poco diferente a lo que yo me esperaba. Sabía que esos cuentos de la reencarnación y de la energía eran mentira…

Al principio no sabía lo que estaba pasando, me desperté confuso y vi que a mi alrededor habían otros como yo. Algunos estaban todavía dormidos mientras que otros se iban incorporando poco a poco a unas colas enormes que concluían en varios  portales resplandecientes. Caminar hasta las colas fue placentero. No me notaba cansado, no sentía dolor alguno, no hacía frío ni calor, y en el ambiente se respiraba un olor muy peculiar y agradable. Poco a poco fui caminado por encima de aquella nube hasta llegar a una de las colas. Era como caminar sobre peluches.  Una vez allí, un supervisor  con dos alas en la espalda y un brillante aro encima de la cabeza me dijo que estaba en la cola equivocada, al parecer la cola en la que me había situado era para  sudamericanos.

Además de la vestimenta blanca, solo llevaba el anillo que me regaló tu madre el día que nos casamos, pero me lo quitaron. Menos mal que no descubrieron el móvil, porque sino ahora mismo no podría comunicarme contigo. En fin, me preguntaron mi nombre y apellidos y tras varias revisiones me tacharon de una extensa lista. ¡Tenían hasta mi foto y mi DNI! Enseguida me dieron un papel en el que ponía “incidencia”.

Cuando atravesé aquel portal resplandeciente llegué a un espacio mucho más amplio. Era como una gran sala con diferentes departamentos y más colas, solo había que esperar.  Cuando fue mi turno, un ángel que revoloteaba por allí observó el papel que me habían dado y murmuró “¿otro?”. Tras gruñir un poco me situó en el departamento de incidencias. Tuve que esperar un poco, pero finalmente me llamaron. Dentro de aquella habitación había un ángel con largas barbas sentado frente a un amplio y blanco despacho. Allí todo era blanco, las nubes, las paredes, los vestidos, todo. Sin andarse con rodeos me dijo: “Sr Blich, ¿de qué ha muerto usted?” Yo no le podía contar toda la verdad, de modo que la camuflé. Le expliqué que era científico y que en mi último experimento sufrí un “accidente”. Enseguida comenzó un largo interrogatorio sobre aspectos relacionados con mi proyecto y con mi trabajo, yo contesté con evasivas o algunas cosas me las inventaba. Creo que él sospechaba algo. Después de un buen rato me explicó que su departamento  tenía la función de destinar a las incidencias y que yo era una de ellas. Muy amablemente me dijo que mi retraso en la entrada al paraíso se debía a que existían dudas sobre mi RCT (Registro de Comportamiento Terrenal). San Augusto, que así se llamaba, comenzó a ojear mi expediente terrenal y detectó unos ciento cincuenta incidentes que infligían la normativa del Real Decreto Celestial, en el cual estaban basadas muchas de las “normas” de la iglesia católica. Me sentí incómodo. Entre ellas mencionó el haber usado métodos anticonceptivos, haberle robado el almuerzo a un compañero de 8º de EGB, haber mentido, haber renegado, haber tenido pensamientos impuros o haber consumido cannabis cuando tenía dieciocho años (¡solo lo hice una vez!). No pude creer que me acusarán de todo esto y que además me denegaran la entrada al cielo por ello. San Augusto hizo un gesto con la mano para tranquilizarme y me explicó que había otras alternativas. “Podría ir usted al infierno”. Evidentemente le dije que no. He colaborado con ONG’s, ayudaba siempre a la vecina a tirar la basura y siempre he hecho la declaración, no pueden llevarme al infierno. “¿Hay abogados aquí?”. San Augusto sonrió y me dijo que no haría falta y que todas aquellas acciones podían ser compensadas mediante servicios a la comunidad celestial.

Nunca habría imaginado que el más allá estaría tan burocratizado. San Augusto me había proporcionado un carnet de empleado comunitario. En cuestión de poco tiempo me llevaron a unas cúpulas a las afueras del paraíso. En su interior había grandes almacenes e interminables cadenas de montaje donde trabajaban día y noche muchos ángeles e incidencias. Mi trabajo durante dos o tres meses fue seccionar  alas de aves y depositarlas en recipientes para los recién llegados. Era asqueroso. Por suerte, allí pude requisar unos cables que posteriormente me sirvieron como medio de comunicación.

Cuando concluí mis servicios me dieron un pase  al paraíso y ya no tuve que volver a trabajar. Sin embargo lo peor estaba por llegar. Antes de mi ingreso me llevaron a lo que parecía un centro sanitario. En los pasillos solo se escuchaban gritos y más gritos pero las asistentes de aquel lugar me dijeron que me tranquilizará. ¿Cómo iba a estar tranquilo? ¿Qué era aquel lugar? Como estas, otras muchas preguntas rondaron por mi cabeza y el señor sentado a mi izquierda no paraba de temblar. Una agradable angelita asomó la cabeza por una de las puertas. “Sr Blich, es su turno”. Cuando entré vi una camilla en el medio de una sala, un suelo lleno de sangre, una mesa repleta de instrumentos de carnicero y dos recipientes en una estantería. El de más a la derecha era uno de los recipientes que posiblemente yo mismo había llenado de alas, el otro contenía aros dorados.

“Esto debe de ser un error” Les dije. “Usted solicitó ir al cielo Sr Blich”. Los gritos de otras habitaciones y aquel panorama me bloquearon totalmente, pero al final cedí. Es mejor Lem que no te explique cómo clavan el dichoso aro sobre la cabeza.

Después de unos días de recuperación pude “disfrutar” de mis merecidas vacaciones mientras planificaba la forma de poder ponerme en contacto contigo. No había sido fácil hasta entonces tener el teléfono oculto pero me las ingenié.

Si hay una palabra que define con exactitud el cielo es “aburrimiento”. Había pasado ya un buen tiempo desde mi muerte y ya casi ni me dolía la chapuza que me habían hecho aquellas carniceras. Eso sí, ahora podía volar, era lo único divertido. Por cierto, recuerdos de Thomas, el vecino del 3-1º que se murió hace tres años. Es que…tengo tantas y tantas cosas que contarte… Lástima que la extensión del mensaje sea limitada. ¿Sabías que Dios es mujer? Pues sí. Aquí la veo todos los días en fotos de revistas y periódicos junto con otros personajes de la prensa del corazón. Lo que no acabo de entender es: ¿por qué crear a seres de su mismo género haciéndoles pasar por la menstruación? Es horrible, ¿verdad? En fin, para tu información es muy guapa, elegante y muy inteligente. Si algún día puedo hablar con ella le pediré un autógrafo y unas fotos. Quién sabe, a lo mejor algún día podemos pasarnos fotos. Por cierto, no fuméis más, y no compréis tantos coches pro favor…no se lo digas a nadie pero lo de la lluvia es una mentira que se han inventado los científicos. Resulta que toda la contaminación que provocabais subía a las nubes y al parecer llegó un momento que todo nuestro cielo estaba negro como el carbón. Los ángeles no podían ni sentarse. La solución desde entonces ha sido regar regularmente nuestro “suelo” con agua celestial y cuando las nubes ya no pueden absorber más esta caía, evidentemente muchas veces cae sucia. ¿Porqué te piensas que cuando llueve los coches quedan tan sucios?

Otra cosa, tomaos con tranquilidad el tema de la crisis, me parece que va para largo. No te creas que no sabemos nada de lo que ocurre abajo. En la “tele” tenemos un canal terráqueo que nos pone al día de todo lo que pasa en el mundo, lástima que la mayoría de los ángeles lo utilicen para realizar apuestas. Pero en fin, qué van a hacer sino… con lo aburrido que es aquello. Hay que ver, ¿te puedes creer que realizan trabajos durante largas jornadas para poder pagarse unas vacaciones en el infierno? Si, ya sé que suena raro. Resulta que, como en el paraíso no pueden realizar malas acciones, lo que hacen es trabajar para asistir a eventos infernales, como “la fiesta de la llama súbita”, “el mega inferno” o “la orgía pagana”. Yo esta semana tengo una entrada para el “666 party club”, ¡viene Sid Vicius de invitado especial!

Ah sí, se me olvidaba. Yo ya no estoy en el cielo. Me destinaron a un espacio mucho más cálido y divertido. Me aburría tanto que al final tuve que admitir otros pecados que no aparecían en el registro de San Augusto. Nada importante, pero lo suficiente como para dejar de ser una incidencia y pasar a ser una “anomalía”. Claro que tampoco me lo tomé como un insulto, sino más bien como una gran oportunidad. Esto sí es el paraíso: saunas, jacuzzi, barra libre todos los días y muchas mozas de “buen ver”. Espero que no me juzgues hijo, yo quiero mucho a tu madre, pero te aseguro que ella no conoció a Michael después de mi muerte. De hecho, cuando entré al purgatorio, solo me pusieron las alas y la cola, los cuernos ya me venían incorporados.

Aquí todo el mundo hace lo que quiere y cuando quiere, no como allí arriba. Te puedes creer que en la entrada separan a hembras y varones para evitar la tentación…menos mal que el infierno no es así. Aunque, no te creas que aquí es también todo de color rosa. Nuestro sistema político es un desastre. Hitler lleva décadas y décadas ganando las elecciones por mayoría absoluta y desde su ascenso  las cosas no van muy bien.

En fin, ya te iré informando sobre como es todo esto. Al final puede sacar de unas calderas unas piezas que me faltaban para la microantena y la conexión al móvil. Cuando estaba en el cielo tenía más cobertura, pero ya pensaré en algo.

Por cierto, no le digas a nadie lo que he hecho, no quiero que mi invento caiga en malas manos.

Un abrazo muy fuerte hijo. No olvides escribirme y recuerda siempre que te quiero.

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One comment

  1. es de lo.mejor k he leido últinamente.De verdad, que originalidad!jamas hubiera yo tenido una idea así. Te felicito Sergi. me ha enganchado mil! ideal para esyas noches en vela.Gracias

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