La Fiesta Pagana: crónica

Por petición de una forera anónima, me han pedido que publique la crónica de la Fiesta Pagana en mi blog. He estado varios días pensándomelo, y al fin me he decidido. No pondré fotos, ya que quizá hay gente que no quiere que se la vea. La copio tal cual la publiqué en el foro en su día.

¿Cómo empezar a escribir una crónica de una boda y que no suene a tópico? Difícil labor. Millones de imágenes que asaltan a la mente y que hay que transcribir a través de un teclado… ¿O es más el miedo a saber que en el momento que se escribe una crónica significa que algo importante ha pasado? Quizá sea un poco de todo. La dificultad y el miedo. Lo que sí es seguro es que todo lo que ocurrió el mes antes a la Fiesta Pagana ocurrió muy rápido y yo me lo tomé con mucha pena. Tanto tiempo preparando a que llegara el día y yo lo afronté de esa peculiar manera, con pena, mucha pena. Me llamaréis rara, quizá, pero es que disfruté tanto de todos los preparativos, y conocí a tanta gente, que pensar en que todo acababa me provocaba esa peculiar sensación de melancolía.
Todos sabéis que a nuestra “boda” la bautizamos como Fiesta Pagana. Ni tan siquiera recuerdo el día en que eso pasó. Lo que sí es cierto es que millones de ideas “extrañas” nos fueron asaltando a nuestra cabeza durante el más me año y medio de preparación. Muchas de las ideas las aprovechamos, y algunas otras las tuvimos que descartar por falta de dinero, recursos materiales o por ser realmente disparatadas. Fuera como fuere, a mes de la Fiesta Pagana ya teníamos prácticamente todo preparado, sólo faltaba algún pequeño detalle. Y el tiempo se empezó a acelerar de una manera increíble. ¡Es curiosa la percepción del tiempo!
El fin de semana antes, ya estaba todo preparado. Sólo nos faltaban las despedidas de solteros y yo irme de colonias con mis alumnos. Cómo describir con palabras lo que viví aquéllos días… simplemente, todo fantástico. Es muy reconfortante y emocionante ver a tus féminas, ya sean amigas o familiares, dispuestas a pasárselo bien por ti. No voy a entrar en detalles de la despedida ni el timing de todo lo que hice los días previos a la boda ya que supongo que todos queréis que me centre en la Fiesta Pagana, que tanta curiosidad sé que os ha suscitado. Así que allí voy, sin más preámbulos.

Todos sabéis que soy rara, y que suelo hacer las cosas al revés. Por tanto, fui una novia tranquila, sin pizca de nervios, y que durmió plácidamente la noche previa junto a su novio en su nidito de amor de los últimos 4 años. Teníamos claro que volvernos cada uno con sus respectivos padres no tenía ningún sentido, y si lo nuestro iba de romper las reglas y de hacer de algo típico, un acto atípico y nada convencional, debíamos dormir juntitos.
Sonó mi enemigo el despertador para avisar de que ya estábamos a día 13 de junio, el esperado día de la Fiesta Pagana, y lo maldije como cada día… ¡Cuánto me gusta dormir! Pero al menos sabía que el madrugón iba a valer la pena y que iba a empezar un día inolvidable para nosotros.
Duchita, acabar de recoger el piso y esperar a que llegara la maquilladora junto al peluquero. En el momento que llegaron, los hechos atípicos y anormales se empezaron a suceder. A mí me peinaban y escuchaba cantar a Sergi en la ducha; la gente llamaba; flores que llegaban a casa; Bloomie con un ramo y accesorios maravillosos…. y yo con mi moño estupendo y un maquillaje perfecto en casa con un pijama monísimo del Snoopy. Claro que sí, lo más normal del mundo…
Y qué decir mientras esperaba a que mis vestidoras oficiales llegaran… pues que el fotógrafo y la familia del novio llegaron, y ¿para qué esperar a hacer fotos a que la novia esté vestida? Ya me veis a mí en pijama haciéndome fotos junto al novio y a su familia con el ya nombrado pijama de Snoopy… disparate total.

Ah, ¿Qué todavía no os he dicho quiénes eran las vestidoras oficiales? Qué desastre. Sí que empiezo bien la crónica en la que no quiero que falten detalles…
Mi madre es la persona más impuntual del mundo, y ella ya tenía clarísimo de que no llegaría a tiempo a vestirme ni en sueños. Bien, sabiendo esto, confiaba que Labanda, otra de las personas más impuntuales que he conocido en los últimos tiempos, llegaría a tiempo para cumplir la gran misión de vestir a la novia. Y no me falló. Pero… la pobre estaba atacadísima, necesitaba otra ayudante más. Mmm… ¡pero si ya anda por aquí Cristinavg! Perfecto, forera y ha visto el vestido. Ya está todo a punto para el gran momento de la novia.
¡Uy! Algo falla… no podíamos sacar el vestido de una habitación para llevárnoslo a mi dormitorio con todo el mundo pululando por todo el piso. Así que la mejor opción fue echarlos a la terracita…

Gente en la terraza, nosotras en la habitación, vestido sobre la cama. Genial, ¡empecemos! Primero la falda, después el vestido, después los pendientes, después la liga…

Tranquilas chicas, que no cunda el pánico porque yo sé dónde están las ligas… ¿no? ¿no está ahí? ¿y ahí tampoco? Oh oh… ¿dónde estarán las ligas? ¡No puede ser que hayan desaparecido las 2 ligas! Cap problema, me pongo la liga prestada-vieja que me había dejado Fanny y… ostras, tengo que reglar una, y esa no puede ser. Suerte que Cristina llamó isofacto a su marido para que me fuera a comprar una liga negra. Pobrecillo, le costó recorrer media Igualada, pero antes de que saliera de casa, la trajo. ¡Un 10 para Luis!

Bien, una vez vestida, zapatitos y puede entrar el novio y su séquito… Si os digo la verdad, no recuerdo la cara de todos ellos ni sus comentarios. Quizá es que no hubo comentarios, sino que se hizo el silencio. Lo que sí estoy segura es que un montón de ojos se clavaron en mí y en mi vestidazo negro. ¡Qué emoción! ¡Parece que les está gustando!
Aquí empezaron las fotos (bueno, más bien, siguieron), los besos y riadas de gente que entraba y salían de casa. Yo estaba bastante en mi mundo, sólo haciendo caso a lo más cercano. Sonríe aquí, besa allá. ¡Y yo tan feliz! Os aseguro que no podía haber nadie más feliz en el mundo aquél día…

Llega un momento muy esperado… ¡el momento ramo! Qué ramo más precioso que me hizo Bloomie…
Labanda y Cristina van en busca del padrino, que ya hacía rato que daba vueltas por casa descamisado… bueno, descamisado no, ¡sin camisa directamente! Y es que estaba realmente nervioso. Fito, mi padrino, es un personajillo superespecial. Es el típico chico gracioso que no hay manera de que ligue (por cierto, si alguien tiene alguna amiga soltera que me pase el teléfono), por ello, en el momento que le pedí que fuera mi padrino, pensé que me haría un verso typical Fito: muy muy gracioso. Pero no, una vez que le doy rienda suelta y le dejo que se explaye y saque todo su humor, el tío se me pone sentimental y me hace un escrito precioso… 

Los momentos en casa empezaban a acabarse, así que teníamos que ir acabando con las fotos para ir al restaurante… ¡madre mía lo que nos esperaba allí! Pero antes tenían que llegar los niños, mis primitos, que nos llevarían los anillos hasta el altar. Ya teníamos la ropa preparada para cuando llegaran. Teníamos claro que no queríamos que fueran como los típicos niños de los anillos, así que lo mejor era vestirlos como al novio. Para ello vinieron un sábado con nosotros para que les compráramos la ropa. La tarea más difícil fue que no dijeran nada a sus padres ni a nadie hasta el día de la boda para que no chafaran la sorpresa de cómo iba el novio… según la madre, no dijeron nada de nada.

Otro momento divertido fue cuando le pedí a mis dos ayudantes que me cogieran mis Converse para cuando me dolieran los pies. Las tenía bien preparaditas en una bolsa, sucias sucias porque unos días antes había estado de colonias y no había dado tiempo a limpiarlas, pero me faltaban unos calcetines. ¡¡¡Ahí vino el magnífico momento calcetines!!! Encontrar calcetines emparejados en mi casa es toda una odisea. Según salen de la lavadora se tienden y luego se meten desparejados y arrugados a presión en el cajón. Para muestra un botón… Pobretas mevas, ¡¡¡¡lo que les costó encontrar un par de calcetines!!!!

Una vez converse, calcetines, fotos hechas y todo listo, llegó el momento de bajar ya a la calle. Pero primero se adelantó Labanda, que se encargó de poner las flores del coche… Las de detrás las puso bien… pero las de delante… ¡puso las dos florecillas que tenía preparadas para llevar al cementerio! Cuando ya acabó la boda estuve un buen rato buscándolas, hasta que ya las di por perdidas y decidí subirme al coche. Entonces… ¡sorpresa!
Un momento muy bonito fue cuando bajé a la calle y me encontré a un montón de gente a la sombra (es decir, en la acera de enfrente), todos ahí como perfectos paparaccis esperando mi salida. Y en un rincón… ¡mis niñas! ¡Habían unas cuantas alumnas esperándome! ¡Qué ilusión más grande me dio verlas! Ya llevo 2 años con mis niñas y les tengo mucho cariño, además, ¡quieren un montón a su profe! Los días antes, en las colonias, ya iban haciendo cábalas de cómo sería mi vestido. Así que lo primero que escuché fue: ¡Va de negro! ¡Va de negro! ¡Os lo dije! Jjeje, qué monas son.

Me hice unas cuantas fotos con ellas y con algún invitado más, y en eso que me doy cuenta de que me falta algo… ¡ostras! tengo la sensación de que me dejo algo… ¿qué será? Mmmm… ¡Ah, sí! ¡Mi ramo! Bueno, que no cunda el pánico. Subió alguien al piso a recogérmelo y ahora sí ya estaba preparada para irme a casar.

Y llegó la odisea de subirme al coche. El coche lo llevaba mi gran amigo Marc, que llevaba el cochazo de su madre. ¡Qué pasada de buga! Me encantó. Iba allí dentro como una reina. Se subió también mi futuro marido y nos pusimos en marcha de camino al Mas. Y yo, cómo no, seguía tranquila tranquila…

El trayecto desde mi casa hasta el Mas no eran más que 5 minutos escasos, pero muy intensos. Abandonaba mi piso para no volver nunca más como una mujer soltera, sino como una mujer nueva, una mujer casada feliz, con millones de imágenes agradables en la retina.
Cuando llegamos al Mas, todavía había un montón de personas pululando esperando la llegada de la novia, pero como yo no quería que se perdieran lo que estaba a punto de suceder, les envié a todos arriba, a la zona de la ceremonia. Yo todavía seguía en el coche, con cierto nerviosismo, y mi novio de seguida se bajó porque tenía una labor que llevar a cabo. Mi padre ya había llegado también al Mas y estaba preparado para llevarme de su brazo hasta el “altar”, cómo no, con sus gafas de sol que creo que ocultaban alguna lágrima. Yo todavía no podía salir del coche, ya que faltaban cosas por preparar, así que mi padre se subió con Marc y conmigo en el coche y esperamos a que dieran el aviso. Avisé a los nenes de los anillos que vinieran para poderles explicar un poquito lo que estaba a punto de acaecer y no se llevaran un susto de muerte. Creo que algo me entendieron… por lo menos, aguantaron como campeones.
Mientras tanto, una de las Africanitas asomó por la ventanilla del coche para desearme suerte, darme un beso y un regalito. ¡Me encantó! ¡Son una caña estas Africanitas! El ratito con ella me sirvió para tomar aire y fuerza… 

Llega el momento de explicar la ceremonia: en nuestra Fiesta Pagana las cosas no podían ser normales… Así que tampoco podíamos tener a un “juez” típico. Pensando y pensando decidimos que Darth Vader sería la mejor opción. ¡Lástima que nos perdimos las caras de le los invitados cuando lo vieron aparecer desde lo alto del jardín! Muchos de los invitados pensaron que era Sergi, ya que lo creen capaz de cualquier cosa. Así que nuestro juez particular hizo el recorrido al son de la Marcha Imperial de Star Wars…

Después de la entrada del maestro de ceremonia, contra todo pronóstico, entró la novia. ¿Así qué conseguimos? Pues que la gente siguiera pensando que Darth Vader era Sergi. Según iba llegando yo, la gente le preguntaba si era el novio.

A la ceremonia vino mi compañera del trabajo Marta, que canta y toca el piano como los ángeles. La canción que escogimos fue la de Somewhere over the rainbow de la película El Mago de Oz en castellano.

Yo miraba a la gente, super feliz, emocionada, contenta, tranquila, muy tranquila… y expectante a la llegada del novio. Sabía que la gente iba a alucinar. Tanto yo como mi padre saludamos a Darth Vader, mi padre se fue a su sitio, y empezó a sonar From whom the bell tolls de Metallica.

En ese momento todos los invitados se pusieron en medio del pasillo sin dejarme ver nada. No lo hicieron intencionadamente, pero es que el espectáculo valía la pena. Hasta el fotógrafo y el cámara tuvieron que hacerse un sitio entre el montón de gente que grababa y hacía fotos. Es que el novio tampoco podía entrar de manera tradicional a la Fiesta Pagana, claro que no. Como todo en nuestra fiesta tenía que ver películas, él decidió para su entrada El Silencio de los Corderos. Podéis ver al novio con su máscara de Anibal Lécter, su camisa de fuerza, encamillado y escoltado por dos policías. ¡La gente alucinaba!

Una vez llegó el novio/Anibal al pie de la alfombra roja, los policías lo soltaron, lo cachearon, y cuando creyeron que no había peligro para la seguridad pública, le acabaron de preparar su atuendo de novio: levita, chistera y bastón.

Ahora ya sí, novio y novia preparados, puede empezar la ceremonia, plagada de risas, chistes y anécdotas:

Se leyeron los códigos de las estrellas, hicieron el juramento, hubo música de piano y violín, las lecturas de Débora, después la improvisación de mi prima Sara… y por último la lectura no esperada de Labanda. Casi logra desmontarme, y más viendo a otras foreritas detrás de ella llorando a moco tendido… madre mía, ¡qué emoción!
Una vez entregados los anillos, las firmas… ¡pero con qué bolígrafo! ¿nadie ha pensado en el bolíografo? Bueno, suerte que Fanny, la testigo, encontró uno del Kukuxumusu…
Al acabar la ceremonia, nos esperaron todos al pie de la alfombra con un pasillo de rosas (regalo de mi hermana), pompas de jabón y lluvia de pétalos rojos… ¡Qué bonito!
Después de eso, besos, besos y más besos. La gente dice que es uno de los momentos más pesados de una boda, pero yo lo disfruté muchísimo. Una vez todo el mundo besado, los invitados fueron al aperitivo y nosotros a hacernos unas cuantas fotitos.

En el último episodio me quedé en el momento en que los invitados empezaron el aperitivo y nosotros con la sesión de fotos. Estábamos muertos de sed y de calor (mis piernas hervían bajo la falda negra), así que nos sentamos un ratito en la sombra y nos bebimos una botella enterita de agua entre los dos. También nos trajeron un poquito de aperitivo, ¡que devoré! Y luego dicen que las novias no comen… ¡yo estaba hambrienta! Estuvimos comentando un poquito la jugada, estábamos felices, y mientras tanto, comer y beber. El fotógrafo y la cámara no paraban de decirnos lo bien que se lo estaban pasando, que ya era hora de ver una boda así.
Y nada, una vez bien nutridos e hidratados, empezamos con las fotos. Fue muy divertido. Ahora cógela, ahora mírala, bésala, Jenny tíralo en el césped, corred por aquí, por allá… ¡Genial! Las fotos las hicimos alrededor de la piscina, y desde lo alto, veíamos a nuestros invitados bajo la sombra de los árboles comiendo el aperitivo. No quisimos alargar mucho la sesión de fotos porque sólo 4 días después iríamos a Sitges a hacernos más. Así que cuando el fotógrafo nos dejó libres, fuimos con nuestros invitados.
Yo iba dispuesta a arrasar con la comida, pero no me dejaron. Besos aquí, besos allá, una fotito conmigo… bueno, ¡lo normal!
En la zona del aperitivo había una “sorpresa” para los invitados que les gustó muchísimo. Un panel del Dr. Slump, Arale y compañía para poner sus cabezas y hacerse fotos. Han salido millones de fotos de allí, ¡cómo triunfó! Además lo habíamos hecho nosotros y detrás había el making off en fotos.
Después de un tiempo que a mí me pareció mínimo, tocó hacernos las fotos con los invitados y que éstos pasaran dentro del salón.
Allí tenían que encontrar en qué mesa de “Malos malotes” se tenían que sentar. En vez de estar numeradas las mesas de manera tradicional, había fotografías de malos del cine. Algunos lo tuvieron muy fácil, pero otros tuvieron que dar algunas vueltas…

Todos preparados en sus sitios, llegó un momento de mucha tensión. ¿Saldrá bien? ¿Saldrá mal? Queríamos hacer una entrada triunfal al salón y que el ritmo no decayera, por eso teníamos un breve temor de que la gente no respondiera. Pero no fue así.
Antes de que nosotros saliéramos sonó la canción del Bueno, el feo y el malo, una canción que nos gusta y que ponen al principio de los conciertos de Metallica.

Esta canción tenía que sonar sólo durante unos segundos, pero el DJ la puso entera. Nosotros empezamos a ponernos nerviosos, en la puerta del salón, a pleno sol, sin ver a los invitados… pero al fin acabó y sonó el lema de nuestra boda, nuestra Fiesta Pagana de Mägo de Oz. Esperamos unos segundos y entramos sonriendo, saltando, cantando, con los puños al aire, con mariposas en el estómago.

Llegamos a la punta de nuestra mesa presidencial, una mesa alargada, en la que seríamos los “caps de taula”, en la que estaríamos rodeados de nuestros amigos y las mesas de nuestros familiares alrededor… ¡y empezamos a hacer una conga hasta que acabó la canción! Todo el mundo totalmente entregado en el trenecito, cantando y gritando con nosotros. Los que se quedaron en sus sitios, con servilletas en alto. ¡Qué emoción! Pero hubo un pequeño incidente… ¡se me cayó la alianza! Pero fue sólo un susto, de seguida la recuperé.

Acaba la canción y todo el mundo sentado en sus puestos preparados para comer. Empiezan a mirar las minutas y algunos se asombran:
-¿Pizza? ¿Tú tienes pizza en la minuta? ¿Se les habrá ocurrido poner pizza para comer?
-¿Pizza? No, no, yo no tengo pizza…

¡¡¡¡Y de repente empieza a sonar una canción típica italiana y aparecen dos pizzeras cargadas con cajas de pizza!!!! La gente alucinaba, miraban a un lado y a otro sin saber qué era bien bien lo que pasaba… y las pizzeras que empiezan a preguntar mesa por mesa por las personas que tenían pizza para comer. He de decir que dentro de las cajas de las pizzas no habían tales, sino que habían diferentes diplomas o regalos:

*Diploma al chófer de oro
*Diploma de oro a la amistad
*Diploma a la prima más marchosa (más cartas del UNO)
*Diploma al mejor Padrino (más una camiseta con carátula de la película del Padrino pero con la cara de nuestro padrino de bodas)
*Diploma al mejor testigo
*Diploma al maquinista más cuidadoso (más unas herramientas). Éste último era para un compañero de trabajo de mi marido.

Cuando acabó el reparto de las pizzas, suena la primera canción para la entrada del primer plato: langostinos con piña, pensamientos y maracuyá.
La canción elegida para esta momento fue la de Bola de Drac:

Entre plato y plato, muchos besos sentados, de pie, encima de la silla… muchos vivan los novios… ¡me sentía taaaaan feliz!
La música que sonaba como música ambiente fue en todo momento bandas sonoras de películas.

El segundo plato fue Milhojas de ternera con setas, y entró con la canción de Los cazafantasmas.

El postre entró con una versión heavy de La Historia Interminable, un libro que nos encanta a los dos. El postre fue granizado de naranja, con fresones y helado de vainilla de Tahití.

Entre el postre y el pastel ocurrieron unos de los momentos más emocionantes de la Fiesta Pagana, y eso fue los regalos de los amigos.
No había ni hincado la primera cucharada en el granizado de naranja (por cierto, estaba bueníiiiiisimo!!!!) que empezaron a sonar unos acordes de ACDC… 
Uix, Sergio y yo nos miramos y nos dijimos: ¿qué es esto? ¿si nosotros no teníamos elegida ninguna canción de ACDC?
Y de repente vemos una filera de amigos con una guitarra eléctrica gigante de porespán a la cabeza… ¡Buenísimo! Yo estoy aprendiendo a tocar la guitarra eléctrica, así que decidieron darnos “su regalo” dentro de esa guitarra eléctrica hecha por ellos. Al principio nos quedamos super-desconcertados. No nos esperábamos nada de eso. Así que nos entregaron la guitarra y nos rodearon, y nosotros con la risa tonta que entra con los nervios y cuando no sabes qué hacer ni qué decir. Ellos ya empezaron a decirme que tocara la guitarra, así que nada, simular que daba unos cuantos acordes y que les disparaba a ellos al igual que hace Steve Harris (Iron Maiden) con su bajo.

No nos reponemos de la emoción… que empieza a sonar Eagle fly free de Helloween…

Ahora sí que no sabíamos que nos podía esperar… ¿qué sería? ¡Ay madre! Tener todo en la boda tan atado y encontrarte con “acontecimientos” así dan una sensación de inseguridad…
Al fondo del salón aparece… ¡la madre que…! ¡pero si es mi Labanda y Sergi!!!! ¿Qué traerán? ¡Otra guitarra y un regalo! Jajajaja.
Sergi nos entrega su guitarra de plástico, de juguete, con un montón de monedas pegadas a conciencia en ella. En esto Labanda me dice: ¡¿No te quejarás, eh?! ¡Dos guitarras!
Jajajaj, qué buena que es esta tía. Esta guitarra pesaba demasiado como para hacer que la tocaba, así que viendo que Labanda llevaba otro paquete, nos decidimos a abrirlo. Momentos de tensión, de romper el bonito envoltorio, y ante mí (y ante mi marido, claro está) aparece algo que me sobre coge, algo que me hace alucinar y emocionar…
Un poster de Helloween, uno de nuestros grupos preferidos, fundado por mi amado Kai Hansen, dedicado a nosotros, a Jenny y a Sergi. ¿Sabéis lo que significa eso? ¡Es lo más! No hay palabras que lo puedan explicar. ¡Además llevaba una púa pegada en él para nosotros! 
Pero todo esto tiene su significado, no es un regalo por hacerse…
Tiempos ha, leyendo la crónica de Eli-Sticha, leí que Bel le había regalado un poster firmado y dedicado por Marea. El día que lo leí me puse a llorar como una tonta y le escribí un mensajito:

13 enero 2009, 3:28 pm en GN

“Que uno de tus grupos favoritos sepa que te casas gracias a unos amigos y te firmen una foto… debe ser lo más!! A mí me hacen eso y me muero del soponcio!”

Pues mi Labanda, mi niña querida, se quedó con la copla y me lo consiguió. Un poster de los Helloween con una fotografía nuestra, firmada por los señores Helloween, con la siguiente dedicatoria:
“To Jenny + Sergio: May your marriage last forever + one!
All the besy from:
Andi Deris, Michael Weikath, Sascha Gerstner, Markus Grosskopf, Dani Löble

Y detrás el comentario al post que puse en la crónica de Sticha justo 5 meses antes de la Fiesta Pagana, y unos buenos deseos de estos dos grandes amigos:

“Que la Fiesta Pagana sea eterna! Que seáis muy felices!”

Mientras admirábamos este regalazo, mi marido no paraba de gritar: 
¡Si está firmado por los Helloween! ¡Está firmado por Helloween!

Y yo no pude aguantar la emoción ni un minuto más y me abracé a ella y empecé a llorar a moco tendido. Es lo más grande que nunca habían hecho por mí. Los Helloween, mis queridos Helloween sabían que me casaba con Sergio y nos dedicaban sus mejores deseos, y todo gracias a mi niña… ¡es que no tiene precio! Este es uno de los tantos motivos por los que la quiero tanto, porque es super atenta y detallista, porque siempre está ahí, a pesar de que hace muy poquito que nos conocemos… ¡Gracias Labanda!

¡Ah! Se me olvidaba. A todo esto, la gente flipando, sólo veían a mi marido gritar loco de alegría y a mí llorar y abrazarme a Labanda, sin saber qué era el regalo ni quién eran los Helloween… 

Después del momentazo Helloween, me siento para por fin comerme el postre… y me viene el maitre a decir que está a punto de salir la tarta nupcial, que nos quedemos ahí sentados hasta que nos digan de ir al centro del salón. ¡Oído cocina! Yo intento seguir comiendo el postre que empieza a sonar la canción que daba entrada al pastel nupcial: The Final Countdown de Europe.

La gente se empieza a levantar e ir hacia el fondo del salón, donde colocaron el pastel, y nosotros sentados en nuestro sitio esperando a que nos den permiso para ir hacia allí. Mientras tanto, le pido por favor a la camarera que no se lleven mi postre, ¡que estoy muerta de hambre!
La canción avanza y nos llevan hacia el centro. Un montón de gente mirando las bengalas del pastel y miles de flashes inmortalizando el momento. Otros cantando a pleno pulmón la archiconocida canción y nosotros dispuestos a sorprender de nuevo a los invitados. Nos ponen en un extremo de donde estaba el pastel y… nos traen la espada. ¿La espada? ¿Una típica espada común para cortar la tarta? ¡Impensable! No podíamos permitirnos cortar la tarta con una espada, así que utilizamos… UNA SIERRA MECÁNICA.
Sí sí, como oyen. Y la verdad es que todo fue fruto de la casualidad. Un día fuimos a la casa de campo de un amigo y la vimos allí, tan bonita, tan perfecta para el momento… así nos daba la oportunidad de poner un momento más de película en nuestra Fiesta Pagana, el momento Matanzas de Texas. Por supuesto que nos aseguramos de que la sierra no se pudiera encender, ya que no queríamos ser protagonistas de más leyendas urbanas acerca de bodas, sierras mecánicas y novios decapitados. Lo que sí que era seguro que no podrían cortar la corbata al novio…
Pues bien, cogemos la sierra mecánica entre los dos (pesaba muchísimo) y nos disponemos a hacer algunos cortes en la tarta. El DJ, ya advertido de los hechos, no duda en hacer sacar humo de la discomóvil, dando cierto aire… cómo decirlo… bueno, no sé, no encuentro la palabra exacta, pero dando un aire a la escena que nos encantó. Y nosotros cantando en voz en grito “Is the Final Countdoooooown!!! Tiroriro, tiroritoti… tiroriro, tiroriroriroti…”, rodeados de cámaras y de nuestra gente, cortando la tarta… pero llegó un momento en que ya no sabíamos qué más cortar, la canción se acababa, tampoco teníamos qué más cantar, pero todo el mundo seguía allí, pasamado, mirando… así que cojo la sierra y hago la broma de hacer que le degollaba el cuello a mi marido. Nos retiran la sierra y nos entregan los muñequitos de la tarta. Cómo no, ¡mis ansiados muñequitos de La Novia Cadáver! Hacía más de un año que los había comprado a través del eBay, mi Victor y Emily enviados desde Los Ángeles. Además, ellos habían sido los protagonistas de nuestras invitaciones. Nos los entregaron, los alzamos, hicimos que se besasen, nos besamos nosotros, y empezó un capítulo más en nuestra Fiesta Pagana: las entregas. 

En mi plato se acumulaba ya el postre y el pastel, pero teníamos que hacer todas las entregas para poder dar paso al baile.
El qué dar y qué hacer nos hizo pensar mucho los meses previos a la Fiesta. No nos gustan los típicos muñecos de novios, y tampoco queríamos regalos “gratuitos” por el simple quedar bien. En un principio no iban a haber más bodas después de la nuestra, pero al final habrían unas cuantas: en agosto la de Labanda, en octubre la de una prima de Sergi y en el 2010 la de una prima que es más que una amiga. También teníamos parejas de amigos que llevan muchos años juntos y que también queremos que se casen. No queríamos quedar mal con nadie pero tampoco nos gustan las entregas interminables, así que llegamos a una conclusión:
Tendríamos que dejar algunos muñequitos de novios en las mesas para no alargar tanto la cosa, y hacer con música y tal las entregas de las bodas próximas o más allegadas.
Bien, llegados a este punto, teníamos que hacer la primera entrega, que era para Fanny y Rafa, ella es mi prima, y además mi amiga. Su casa está repleta de muñecos de novios que le han dado en las bodas a las que ha asistido, así que si yo le regalaba otros, no iba a ser nada especial. Así que optamos por pensar en cuáles eran los iconos comunes en las bodas: sombrero, velo y ramo. Así pues decidimos que esa sería la entrega que les haríamos. Preparé un ramo de rosas de peluche, le hice un velo y conseguimos otra chistera. Nos colocamos los “artilugios” y empezó a sonar la marcha nupcial (que tanto odio pero que es característica de las bodas). Creo que así quizá les despistamos un poquito, pero de repente se cortó en seco la canción para que empezara a sonar la canción Asturias de Melendy, que tanto le gusta a ella, ya que aunque sea catalana, tiene su corazoncito en Asturias.

Cuando escuchó la canción yo la miraba de reojo, y vi que sus ojos le saltaban de las órbitas y se le humedecían. Ya nos acercamos a ellos, le coloqué el velo, le entregué el ramo y Sergi le colocó a Rafa la chistera. En vez de posar para la foto oficial, nos fundimos en un gran abrazo y acto seguido nos pusimos las dos a cantar a voz en grito la cancioncilla. También podía ver a un montón de familiares muy emocionados con la canción (mi familia materna es asturiana)…

La siguiente entrega era muy especial para mí, y fue uno de los momentos en los que más nervios pasé. Era la entrega de mi ramo, y yo quería que fuera para la persona más especial de mi vida, y ésa no podía ser otra que mi madre… Siempre me decía que ni se me ocurriera regalarle nada en la boda, porque ella quería disfrutar y no llorar. Yo le decía que no, que no se preocupara, que para ella no habría nada… (bueno, sí, la mentí, pero fue una mentirijilla piadosa…). Cada vez que me preguntaba a quién le daría el ramo le decía que no lo sabía todavía, que seguramente me lo quedaría yo… Pero desde el mismo día en que decidimos casarnos, sabía que sería para ella.
Mis padres llevan 5 años separados, y en todo este tiempo yo lo he pasado muy mal, y mi madre siempre ha estado ahí para ayudarme, así que… dejemos esta cháchara que hace que me ponga triste, pero os lo explicaba para que supierais un poquito la relación que tenemos ella y yo.
La canción elegida para ella era “Un beso y una flor” de Nino Bravo porque sé que le gusta muchísimo. Así que en cuanto escuchó los primeros acordes de la canción, ella ya supo que algo era para ella, pero se prometió a sí misma no echar ninguna lagrimilla. El día de su boda todo el mundo lloraba, y quería que en la mía todo fuera alegría. Así que respiró hondo y se hizo la dura, jejej. En cambio, de camino entre las mesas, mientras íbamos hacia ella, se me hacía un nudo en la garganta, dudosa de cómo iba a reaccionar ella. Muy emocionada fui aquellos largos segundos hasta que le planté el ramo delante. Se levantó, un gran abrazo nos fundió…

No lo he comentado, pero al lado de mi madre se sentaba su jefe, que además es su gran amigo, que justo dos días después de mi boda se iba a vivir a Costa Rica, para siempre… y estaba bastante emocionado todo el día, y al sentir esta canción que tiene cierto deje a despedida… una melancolía profunda la inundó. Yo le di también un gran abrazo y un besazo, ya que esperaba a irse a las Américas a que pasara mi boda, ya que no quería perderse un momento tan importante para mi madre y para mí. 

La siguiente entrega es muy especial para mí. Es para la siguiente pareja en casarse, y ellos son Labanda y Sergi. Sé del cierto que a ella no le gustan las típicas parejitas de novios, cualquier manualidad del foro la tenía más que vista, así que después de semanas pensando, decidimos que mejor le regalábamos a ella una pulserita para que la tuviera de recuerdo, ya que ella ha sido de gran ayuda para la organización de nuestra Fiesta Pagana. Quiero que la pulsera sirva como muestra de amistad, de gratitud… es que no sé cómo expresar todo lo que esta niña me ha aportado en los últimos meses, y me emociono mientras escribo estas líneas. Lo que sí sé seguro es que sin ella mi Fiesta no hubiera sido lo mismo. ¡Te quiero mi niña!
El problema de este regalo es que no creo que Sergi se ponga la pulsera, pero creo que en su boda lo intentamos de compensar…
La banda sonora de esta entrega fue “Antes muerta que sencilla” de María Isabel, porque mi Lidia es la reina del glamour, y no podía ser otra canción. 

A continuación venían dos entregas muy especiales: a mis primas y a mi “padrina”. La primera de ellas fue a dos de mis primas mayores, Rut y Judit, que a pesar de que nos llevamos unos cuantos añitos, son muy muy especiales para mí. Sobre todo Rut: tenemos algo muy especial, no necesitamos palabras para expresar lo que sentimos, una mirada basta. Y las dos tenemos bastante fama de ser “The Ice Woman”… Somos bastante durillas de carácter, y a veces es difícil traslucir nuestros sentimientos.
¿Y por qué decidí hacerles a ellas una entrega si ya están las dos casadas? Pues porque a parte de lo especiales que son para mí, ambas me hicieron sentir muy importante en sus respectivas bodas.
Judit se casó en el año 1991, ya hace mucho. Yo sólo era una mocosa de 9 años que acababa de hacer la comunión. Y dicho y hecho, en septiembre del 91 celebrábamos su super boda y yo les entregaba los anillos, con mi vestidito blanco impoluto de la primera comunión.
Rut se casó en un momento muy difícil para mí, el mismo año en el que mis padres se separaron, en el año 2004. En aquel octubre del 2004 parecía que yo ya empezaba a levantar cabeza después de meses de desesperación. Hacía un par de meses que llevábamos arreglando la que nosotros creíamos que sería nuestra casa (que al final se convirtió en el mismo infierno, pero bueno, eso es de otro capítulo). Pues aquel soleado día de octubre Rut y Santi se casaron y nos dieron a nosotros su ramo de novia. La emoción que sentí en aquel momento fue indescriptible: que mi prima Rut, mi querida prima Rut, me entregara su ramo de novia y entre lágrimas nos fundiéramos en aquel larguísimo abrazo… no tiene precio. Y de algo sirvió el ramito, yo ya no volví a dormir nunca más en la que había sido “la casa familiar”, esa misma noche me independicé y emprendí una nueva vida, muy complicada en un principio, pero totalmente feliz en la actualidad.
Y tooooodo esto para que entendáis el por qué les regalé unos ramos de chupachups.
La música elegida fue It’s my life de Bon Jovi, ya que les gusta mucho.

En esta entrega tuvimos un pequeño fallo técnico. Las hermanas se sentaban en la misma mesa, pero al dar el paseíllo nos dimos cuentas que Judit estaba en la mesa de mi madre charlando; el ramo que era para ella lo llevaba Sergi, así que le intenté hacer señas para que reculara pero no me entendió… Así que primero hicimos la entrega a Rut y después fuimos hacia Judit (bueno, ella al ver lo de su hermana ya se había acercado a la mesa). Me supo muy mal no haberlo podido entregar a la vez.
No sabéis lo que supuso para mí ver a mi prima Rut, la Ice Woman con los ojos anegados de lágrimas…

La siguiente entrega que os comentaba es la de mi padrina. En Catalunya llamamos así a las madrinas. Es una de las hermanas mayores de mi madre, y siempre ha sido para mí como una segunda madre o una segunda abuela. He pasado todos los veranos y vacaciones de Semana Santa de mi infancia en su casa, junto a sus hijas Rut y Judit. Y como sabía que no se lo esperaba para nada, quería tener un detallito para ella. Yo la quiero muchísimo y sé que es algo recíproco. Siempre me llama “la seva nena” (su niña), y mis logros son sus logros.
Para ella el regalo era un cono con una rosa liofilizada, obra de Bloomie.
En las fotos podéis ver su cara de sorpresa y emoción. En un principio se llegó a imaginar que era para la yaya, para que lo llevara al cementerio. Y al saber que era para ella, empezó con los pucheritos…
La canción elegida fue Black is black de los Bravos.

Turno de las entregas a hermanos. Sergi tiene dos hermanos y empezamos con ellos. A ellos Sergi les regaló un cuadro con una foto de los tres.

La entrega a mi hermana fue muy bonita. Mi hermana es 4 años menor que yo siempre nos hemos llevado terriblemente mal, pero últimamente, desde que está embarazada, la relación ha mejorado tremendamente. A ella le hice un pastel de pañales y se lo entregué con la canción del Doctor Slump.

Me encantó ver la carita de ilusión que puso al ver el pastel con todos los pasteles y cositas para el bebé (para entonces no sabíamos que era una niña). La lástima fue que le dimos unos cuantos meneos al pastel antes de salir e iba un pelín chuchurrido… 

La siguiente entrega era para otro bebé que estaba en camino: Alfredo. El papá es amigo de Sergi desde la infancia, y su mujer Ceci, una mujer excepcional que empecé a conocer en profundidad también gracias al foro. Nosotros no sabíamos la gran pasión que tenía esta pareja por el Barça, pero en su boda, unos meses antes, nos quedó patente. Así que no dudamos en que el regalo especial para su bebé era un biberón del Barça que entregaríamos a ritmo del himno. En general, los invitados empezaron a cantar al unísono, excepto en alguna mesa que pusieron caras raras… ¿Por qué sería?

Al fin llegó la última entrega, el ramo a la madre de Sergi. El ramo, obra de Bloomie, también llevó el toque negro, lo que produjo ciertos comentarios entre los asistentes. La música elegida para la entrega fue “Que pena me da que se me ha muerto el canario” de No me pises que llevo chanclas. ¿Por qué? Pues porque es una canción que siempre ha gustado mucho a mi suegro y a mi suegra, y que mi marido ha escuchado millones de veces en su casa. Y como os comentaba, como mi suegro falleció, muchos al escuchar la letra de la canción y ver el toque negro del ramo, se pensaron que era una broma macabra y que todo iba relacionado con la muerte de mi suegro… ¡Hay gente retorcida! Mi suegra se quedó muy parada por el regalo, ha ido a pocas bodas y no se lo esperaba para nada.

Y llegó el momento “liga”. La persona elegida fue mi amiga Juana la Loca, la eterna soltera que un par de meses antes se echó novio. Pero claro, no le íbamos a quitar el título y hacerla desmerecedora de la liga… La canción seleccionada fue Lady Maralade.

Con la entrega de la liga se dio una situación bastante cómica… A principios de la crónica ya expliqué que Cristina y Labanda tuvieron que rebuscar en mi mesita para encontrar unos calcetines emparejados para cuando yo me cansara de los tacones y me pusiera mis Converse. Pues bien, cuando llegó el momento me puse los calcetines demasiado subidos… y al empezar a sonar la música, bailar alrededor de la silla, subir el pie a la silla y levantarme el vestido… ¡Sorpresa! Me di cuenta que los calcetines naranjas cantones, a rallas, estaban tan subidos que casi llegaban a las rodillas… ¡Qué vergüenza! Me apresuré a bajármelos y que no se notara tanto, claro. Sergi agarró la liga con la boca y la fue bajando pero necesitó ayuda de las manos porque no atinaba. Con la liga en la mano, empezamos a recorrer las mesas hasta llegar a Juana. ¡Qué cara de sorpresa y vergüenza que puso! Ella, una de las personas más alocadas que he conocido con vergüenza… jejej, valió la pena. La llevamos hasta el centro de la sala, le hicimos subir el pie a la silla, y Sergi le puso la liga.

El momento del baile se estaba acercando, pero antes había una “cosa” especial por hacer. Cristina en su boda se quedó con las ganas de tirar el ramo entre las solteras, y para que a mí no me pasara lo mismo, me regaló un ramo muy especial, con tonos negros y malvas para una novia cadáver, tal y como me escribió en una emotiva nota. Así que Marc, el DJ, hizo un llamamiento para que todas las solteras con y sin compromiso se acercaran al centro de la pista de baile y se prepararan para conseguir con uñas, dientes y malas artes si era necesario, el ramo. Yo en ese momento estaba un poco asustada… Yo soy muy torpe, excesivamente torpe, y me daba miedo que al lanzar el ramo de espaldas, no llegara lo suficientemente lejos, o que se rompiera, o me cayera en la cola, encima de la cabeza o algo parecido y acabara todo el mundo riéndose de mí… Así que lo cogí con ambas manos, llené los pulmones de aire y lo lancé con todas mis fuerzas hacia atrás. Creo que conseguí mi propósito, lanzarlo lejos. Pero tan tan tan lejos que fue a parar detrás de las chicas. Y ellas, se quedaron inmóviles viendo como el ramo pasaba por encima de sus cabezas y caía al suelo unos metros más allá. Hasta que Labanda cogió carrerilla y mientras las otras quedaron paralizadas como estatuas de cera, lo cogió y se hizo con el ramo de la victoria. Quién mejor que ella para recibir el ramo, si en realidad, iba a ser la siguiente casadera. Cuando el resto vieron que ella lo cogía empezaron a reaccionar, pero diciéndole que hacía bon rotllo y que había que repetir. ¡Tendrán morro! ¡Esperaban que el ramo cayera sobre sus manos! Así que todos los que allí miraban dijeron que nada de bon rollo y que el ramo por supuestísimo era para Labanda. ¡Y yo encantada, claro!

Ahora sí, el maitre nos dijo que nos tomáramos unos minutos de descanso, acabáramos de tomar el pastel, cafés y tendríamos que empezar a repartir los detalles porque el baile estaba a punto de empezar. Pero como en nuestra boda nosotros no fuimos los únicos en dar sorpresas, la mayor parte de los hombres de la sala vinieron a la mesa a secuestrar a Sergi. Yo no le di importancia y seguí yendo de mesa en mesa saludando a todo el mundo.
Al rato empezó a sonar la música y apareció Fito con una bandeja con toda la ropa de Sergi, incluidos los calzoncillos. Fue paseándose entre las mesas para que todos vieran lo que llevaba y se dirigió a mí y a mi madre. Nos dijo que tenía al novio desnudito en el lavabo y que teníamos que ir a vestirlo. ¡Qué panzón de reir que me di! Mi madre puso cara de susto por supuesto. Yo ni corta ni perezosa cogí la bandeja con la ropa y me dirigí hacia el lavabo. Mi madre al final decidió que era mejor quedarse fuera. No sé cómo pude entrar en el pequeño lavabo con todo el vestido, la bandeja, la ropa, y el novio tapándose con una servilleta. Fue una situación muy cómica. Y mientras tanto, todos los muchachos esperando en la puerta y metiendo prisa para que no nos entretuviéramos… ¡pero qué se pensaban que podíamos hacer en un lugar tan pequeño y tan apretujados!

Llegó el momento que yo considero más caótico de toda la boda: la entrega de los detalles. Empezamos a darlos juntos pero acabamos yendo cada uno por su lado porque la gente nos paraba, nos hacía sentar, nos daban regalos y el maitre nos metía prisa para que fuéramos acabando.
Los detalles elegidos fueron: miniligas para todas las solteras, cañas de bambú para las mujeres, minibotellas de Jack Daniels o Vodka Eristoff para los hombres y bolsas de chuches para los peques.

Ahora sí que sí, uno de los momentos que marcaban el final del día: el baile de los novios. Minutos antes de empezarlo noté mariposas en la barriga por la emoción de todo lo que estaba sucediendo en ese día tan especial para nosotros y porque el inicio del baile marcaba el principio del final de nuestro tan ansiado 13 de junio de 2009, el final de nuestra Fiesta Pagana.
Siempre tuve claro qué canción sería la elegida para nuestro primer baile de casados. Sería sin duda una canción de Gamma Ray muy especial: Farewell. Sabía que el significado era “Adiós”, y que tenía ciertas connotaciones tristes, pero es que realmente es una canción que siempre me ha puesto los pelos de punta, que consigue que las lágrimas afloren en mi rostro. Además, mi querido Kai Hansen canta con Hansi Kürsch, otro de nuestros cantantes favoritos, así podíamos tener lo mejor de Gamma Ray y lo mejor de Blind Guardian en nuestro día.
Ahora, viendo con perspectiva el día, 11 meses después de nuestro día, me doy cuenta que la canción no iba tan desencaminada. En ella se explica la necesidad que se tiene a veces de iniciar una nueva vida aunque ello comporte seguir adelante sin ciertos amigos. Y así ha sido. Desde aquél día algunos amigos quedaron atrás y con otros hemos reforzado lazos. Una boda también sirve, por suerte o por desgracia, para darte cuenta de las personas que están a tu lado en lo bueno y en lo malo.
Y los primeros acordes de la canción empezaron y nosotros nos fundimos en un abrazo para iniciar el baile. Un espeso humo salía de la cabina del DJ para que todo nuestro alrededor para que nuestro momento se volviera más íntimo, a pesar de que todos los invitados nos estaban rodeando. Bailamos y cantamos al son de la música, fundiendo nuestras miradas, hablándonos sin decir palabras y transmitiéndonos millones de sentimientos a través de nuestras caricias, de los abrazos, paso a paso, compás a compás, hasta que la magia de la canción finalizó con la última nota y los aplausos de nuestros acompañantes nos despertaron de tan dulce sueño.

¡Ahora empezaban 3 horas de baile, risas, cubatas y descontrol!

El baile dio su fin pero muchos quisieron que la fiesta continuara. Así que nos fuimos a hacer unos bocatas al centro y después a bailar un ratito más hasta que nuestros pies dijeron que ya no podían más y hacia las 5 de la mañana, desde las 7 que llevaba en pie, volvimos a nuestra casa, ya como marido y mujer, después de haber pasado el mejor día de mi vida. El cansancio todavía no había conseguido borrar la sonrisa de mi cara, pero al llegar a casa y sentarme en el sofá, la felicidad del día hizo que alguna lágrima resbalara por mis mejillas al recordar todo lo que había ocurrido. A pesar de que aquí he escrito muchas, no es posible encontrar palabras que definan fidedignamente todos los sentimientos que recorren el cuerpo de una novia en su día.
Y aunque me cueste, creo que ya debo dar por finalizada la crónica de la Fiesta Pagana. Pero no quiero decir un adiós definitivo, quiero seguir entrando y seguir sabiendo de vuestras vidas y haceros partícipes de la mía, ya que me habéis ido acompañando en todo el recorrido que supone preparar un sueño y llevarlo a cabo. ¡Gracias foreras!

Noviembre, 2009

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2 comments

  1. Dios!!! No hay palabras para describir lo que he sentido leyendo! Recordar ese dia tan especial e increible. Creo que nunca habia llorado tanto en una boda. Fue el momento en ir a saludrte, flipe, era increible, que guapa!!!! El vestido era tuyo, perfecto. No sabia porque lloraba, creo que era la emocion de erte asi. Fue la mejor boda de mi vida. Y como siempre te he dicho, gracias a la vuestra, al ver que realmente puedes hacer lo q te apetezca, que no siempre tiene que ser protocolo, Toni, se decidio! Gracias! Ahora espero que vosotros disfruteis en la nuestra una pequeña parte de lo que nosotros lo hicimos en la vuestra. Aunque creo, que tambien sera para recordar. Me ha encantado encontrarme en vuestro camino. Un beso guapisima.

    1. Guapísima! Mi futura novia ha leído mi crónica! De aquí a muy poquito viviremos la tuya, y como bien dices, sé que promete un montón! Estoy deseando verte con tu vestidazo y veros por fin casados, después de tantos años!
      Gracias por leerme, por comentarme, y por supuesto, por haberte encontrado en el camino. Besotes!!!

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